El grupo autogestivo de Necochea que planta frutales en las veredas
17/03/2017 | Necochea ciudad frutal es un grupo de resistencia al avance sojero que planta árboles frutales en las veredas de Necochea, también tienen una huerta comunitaria en el hospital municipal, al que abastecen. Enseñan a los niños a trabajar la tierra y a cocinar sus alimentos.
Hace seis años atrás una pareja de amigos decidieron cambiar su alimentación y también la realidad de su ciudad. Querían comer frutas libres de agrotóxicos, pero no tenían lugar: salieron de la casa donde vivían y plantaron un ciruelo en la vereda. Le comentaron la idea a un grupo de amigos y las ganas se contagiaron. "Necochea es conocida por el viento, entonces decidimos que sea conocida por los frutales, así fue como nació Necochea Ciudad Frutal", pronto comenzaron a plantar árboles frutales en las calles y hoy también tienen una huerta comunitaria en el Hospital, al que abastecen de alimentos orgánicos.

"El monstruo que tenemos enfrente que es el monocultivo no lo vamos a poder vencer nunca, pero si lo que hacemos sirve para alimentar bien y sanar, estamos contentos", nos cuenta Eugenia Podlesny, una de las creadoras -junto a Juan García� de este proyecto botánico que quiere transformar la ciudad para darle la posibilidad a todos los vecinos de poder comer frutas sin químicos y sin ningún costo, simplemente sacándolas de los árboles en las veredas. Necochea está en el medio de una zona de alta exposición de agrotóxicos, en los campos que rodean la ciudad balneario se planta soja y es muy común ver cómo los aviones fumigadores pasan con su carga de muerte sobre los campos. Necochea Ciudad Frutal es un grupo de resistencia a todo eso. "Cuando hablamos de soberanía alimentaria significa que yo lo sé cultivar, cosechar, preparar y cocinar. No dependo de nadie, esto se lo tratamos de transmitir a los niños que vienen a ayudarnos a la huerta", afirma sin dudar y decidida Eugenia, a quien entrevistamos para que nos cuente cómo nació este colectivo frutal y cuáles son sus planes.

El Federal: ¿Cómo germinó esta idea de plantar árboles frutales en las veredas?

Eugenia Podlesny: Necochea está en el medio del modelo agroindustrial de la soja, está rodeada de soja. Al principio hicimos una huerta en la casa en la que vivíamos con mi compañero, pero pronto el lugar nos quedó chico y empezamos a usar la vereda, esto se lo comentamos a un amigo. No entendíamos por qué en el arbolado de línea, el urbano, no se elegían las especies frutales. Había además ciertos vacíos legales que nos ayudaron, no existe en Necochea una ordenanza que prohíba plantar árboles frutales en los espacios públicos, así que decimos plantar frutales en la vereda porque teníamos la necesidad de comer fruta fresca sin agrotóxicos. Por una necesidad habitacional, los huertas en Necochea estaban en el fondo de las casas, pero luego ese espacio debió ser usado para vivienda entonces la ciudad se fue quedado sin lugar para plantar no sólo frutales sino toda clase de verduras, el espacio público nos dió ese lugar que no teníamos. Teníamos un estudio de la Provincia que aseguraba que en Necochea hacían falta diez mil árboles, entonces nuestro primer slogan fue: dejemos de la ciudad del viento, seamos una Ciudad Frutal. Plantamos cítricos, almendros, perales y ciruelos.

E.F.: ¿Las veredas es el un espacio público que tienen para plantar árboles frutales, cómo nació la huerta comunitaria?

E.P.: En el mismo momento en el que comenzamos a plantar frutales en las veredas sentimos la necesidad de hacer una huerta, a la vuelta de la casa en la que vivíamos había un baldío que pertenecía a un club de barrio que había dejado de usarlo, ahí nació la primer huerta comunitaria de Necochea. Comenzamos a trabajar con niños de las escuelas para que puedan tener acceso a la tierra. Era nuestro Centro Cultural Vegetal, teníamos horno de barro, invernadero hecho con botellas de plástico. Con una pantalla de Direct TV y pegandole espejos hicimos una cocina solar. Toda la cuadra estaba llena de plantas. Pero luego el Club nos pidió el terreno y tuvimos que trasladarnos. El antiguo director del Hospital nos había invitado a hacer la huerta en el patio del Hospital, en una jornada de 13 horas y con la ayuda de 70 voluntarios mudamos todas las plantas al hospital, donde hoy tenemos nuestra huerta.

E.F.: ¿Cómo se financian?

E.P.: Somos un grupo autogestivo y nos gusta. Los frutales que plantamos nos dan frutas y nosotros hacemos dulces que vendemos en ferias. Se nos han acercado las empresas cerealeras para limpiar culpas, todas. Nos llaman, y nos dicen, soy Cargill, y le respondemos: y a mí qué me importa.

E.F.: ¿Cómo es la relación de los habitantes de la ciudad con los árboles?

E.P.: El Ingeniero forestal que diseñó el arbolado de la ciudad, Edgar Gatti tenía en mente que Necochea sea un jardín botánico a cielo abierto, así fue que hizo el parque Lillo, y a cada cuadra le asignó una especie. Pero los tiempos han cambiado y hoy por ejemplo los plátanos están inmensos y ahora la necesidad de la gente es otra, antes el árbol adornada las calles ahora parece que sea un estorbo. Hoy la gente quiere que se vea un cartel, antes no sucedía esto. Acá ha quedado la manía de los inmigrantes de podar los árboles para usar la leña, y entonces lo hacen de una manera espantosa, los árboles parecen lápices a los que le han sacado punta.

E.F.: ¿Les enseñan a los niños el manejo de una huerta?

E. P.: Si, trabajamos con niños, esto asegura que lo que uno hace ahora, perdure. En el Hospital hemos plantado 70 árboles frutales. Junto con la huerta que ayuda a diversificar la dieta de los empleados y los pacientes. Tenemos vínculos con merenderos y escuelas, y también les enseñamos a cocinar a los niños, hemos hecho un taller de cocina. A los niños les decimos que sean independientes. La cocina produce soberanía, porque les da el poder de decir yo lo sé cultivar, cosechar, preparar y cocinar. La huerta es una alternativa a lo enlatado, a mejorar la alimentación. El hecho de que te hagas tu propia comida no es algo menor, es muy importante.

E.F.: ¿La Municipalidad se ha acercado a ofrecer alguna ayuda, se ha mostrado interesado en su trabajo?

E.P.: No hay ayuda ni mucha empatía. Querían tomar nuestro proyecto y hacer plantaciones masivas. Pero plantar un árbol no es algo que se deba hacer sin medir consecuencias. Nosotros antes plantábamos diez frutales de una, pero la realidad es que luego la gente que debe cuidarlos no lo hace y algunos se los llevan a sus casas. Es preferible plantar pocos y cuidarlos bien. Sabemos que lo masivo no sirve, pero a las gestiones municipales no les sirve plantar un árbol. No les garpa. Lo concreto es que los árboles no están en su agenda, y no se dan cuenta de la potencialidad que podrían tener los árboles frutales en la ciudad. El árbol les tapa el bosque.

Necochea Ciudad Frutal es uno de los pocos grupos autogestivos en nuestro país que han decidido cambiar la realidad de la ciudad en la que viven. Saben que no tendrán ayuda oficial, pero esto es una ventaja porque tienen la puerta abierta para recibir la mejor ayuda: la de los vecinos y la de aquellos que entienden que una mejor alimentación depende de acciones directas que tomemos en nuestra vida, todos los días. Alrededor de Necochea podrá haber miles de hectáreas sembradas de soja, pero dentro de la ciudad, un puñado de niños ya saben cocinar con las hortalizas que cosechan. La soberanía alimentaria está ganando una batalla en la ex ciudad del viento, y hoy Ciudad Frutal. "Hasta la cosecha siempre", me despide Eugenia, se acaba el tiempo, tiene que ir a trabajar en la huerta.

El equipo completo lo forman: Juan Garcia, Maximiliano Fantasía, Germán y Luisina Jensen, Jordi Rojas, Yair Madril Foss, Leandro Gimenez, Alejo Gonzalez, Agustina Villanueva, Gina Terwissen, Macarena Aspiroz, Lucho Muñoz, Andrés Salerno, Jacqueline y Fabio Barbosa, Luciana y Vitoria Ramos, Eugenia Podlesny.

Para ponerse en contacto con el grupo, Facebook:

https://www.facebook.com/groups/NecocheaCiudadFrutal/  Necesitan una sembradora de hortalizas manual. Ayudalos.

Fuente: El Federal


Red Escuelas Verdes
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