Las quemas en las islas del río Paraná dejan múltiples impactos ambientales
13/07/2020 | Los incendios afectan a los animales y a la vegetación y degradan la calidad del suelo, el agua y el aire.
Las quemas de pastizales en las islas del Delta del Paraná son el mayor problema ambiental de la región en un año marcado además por una bajante extraordinaria del río. Con más de 4.200 focos detectados entre enero y junio, el fuego deja marcas profundas en el territorio del humedal: algunas son visibles de manera inmediata, mientras que otras recién se verán en el mediano y largo plazo. Todas son graves y modifican el equilibrio de un sistema frágil que depende del equilibrio de todas sus piezas para funcionar bien.

Las quemas generan impactos inmediatos y otros que recién se perciben a mediano o incluso a largo plazo: mortandad de animales, pérdida de hábitat natural para muchas especies, empobrecimiento de los suelos, contaminación del agua y del aire e incidencia en las emisiones que generan el cambio climático son algunos de esos impactos que alteran el equilibrio vital de las más de 700 especies de plantas y animales (50 especies de mamíferos, 260 de aves, cerca de 300 de peces, 27 de anfibios y más de 30 de reptiles) que usan estos ambientes como hábitat.

Un año excepcional

El año 2020 está caracterizado por una extrema sequía en el Delta, producto de una bajante histórica del río Paraná. Los suelos secos de zonas antes anegadas, con mucha materia orgánica, así como la vegetación seca en pie, resultan en material combustible y dificultan el control de los incendios, señala el documento “El Delta en llamas” realizado por Patricia Kandus, Natalia Morandeira y Priscilla Minotti de la Universidad de San Martín.

Las especialistas destacaron que en las islas más del 80% de la vegetación es herbácea y sumamente diversa, mientras que apenas el 4% está ocupado por bosques nativos. “Lo que se suele quemar son los humedales herbáceos y con ello se afecta también su enorme biodiversidad”, advierte el documento. Pero además de afectar a la biodiversidad, las quemas también atentan contra los usos y modos de vida isleños. “Las quemas impactan directamente sobre la pesca y la apicultura al destruir hábitat de peces y la flora apícola. Las actividades turísticas y deportivas también son perjudicadas, al degradar la calidad del aire y de los paisajes isleños”, informaron las tres científicas.

Pérdida de hábitat

Graciela Klekailo, que es especialista en ecología vegetal y docente en la UNR, explicó que existen diferencias en la forma en la cual las quemas afectan a la flora y fauna. En relación a los animales, hay grupos menos afectados en primera instancia que son aquellos con capacidad para moverse rápido, como las aves.

“Durante los incendios las aves estarán en general menos afectadas que los anfibios y los reptiles, que se mueven menos rápidamente o no logran escapar. Eso dentro de lo que llamamos efectos directos e inmediatos del fuego”, dijo la docente, que agregó que incluso aquellos que logran irse padecen a futuro las consecuencias de las quemas.

“Los grupos que podrían escapar, como las aves, igual sufren impactos porque se destruyen los lugares donde anidan o tienen sus perchas en los pastizales altos o juncales. Cuando ese ambiente pierde superficie, se ven afectados a la larga también, por lo que todas las especies se ven afectadas a corto, mediano o largo plazo”, señaló.

Suelos más pobres

Klekailo apuntó a las causas que generan el fuego, con la “limpieza” del terreno para ganadería como razón principal. “Puede haber casos originados por pescadores o cazadores furtivos, pero las grandes superficies son tierras para ganadería”, una práctica que en su visión debería limitarse al mínimo o no hacerse ya que trae otros problemas además de las quemas.

“La ganadería aumenta la cantidad de fósforo y nitrógeno en el suelo, cuando eso ocurre en tierra firma es difícil que estos nutrientes lleguen al agua, pero en un humedal eso cambia. Si hacemos ganadería con alta carga en humedales favorecemos eso”, explicó.

Además, el fuego afecta el papel que cumplen los humedales como capturadores de carbono: “Los humedales son mejores capturadores de carbono que los bosques, si los destruimos les hacemos perder ese rol y eso genera un impacto a mediano y largo plazo, hasta que se regenera la vegetación”. A eso hay que sumarle la liberación de carbono que se produce durante las quemas, lo que amplifica sus efectos negativos a largo plazo y tiene relación directa con el cambio climático.

Pérdida de vegetación

Si bien en las zonas de llanuras continentales el fuego se usa como herramienta para favorecer el rebrote de pastos tiernos, este disturbio no funciona de igual manera en el humedal. “Son tierras adaptadas a otros disturbios asociados al agua, no al fuego. Porque si bien hay algunas comunidades vegetales que pueden reaccionar bien, no es el caso de todas y no hay que perder de vista esto”, dijo Klekailo.

Por su parte Rubén Quintana, de la Fundación Humedales y de la Universidad de San Martín, detalló que el fuego con suelo muy seco genera que no sólo se queme la biomasa aérea, sino también la subterránea: “el efecto es mucho más drástico que en condiciones normales y el suelo queda más expuesto al riesgo de erosión por lluvias o por crecientes”.

Contaminación del aire

La calidad del aire también padece los efectos del humo que emana de las quemas. Según un estudio de la UNR, el aire que respiraron los rosarinos durante algunos días de junio contenía hasta cinco veces más partículas contaminantes que las permitidas. El informe explica que se detectaron partículas contaminantes grandes y pequeñas: “Las partículas más grandes suelen quedar alojadas en nariz y garganta, mientras que las partículas menores son las que pueden llegar hasta los alvéolos. Estas últimas son las más perjudiciales para la salud ya que penetran con mayor profundidad en el sistema respiratorio”.

Este tipo de contaminación agudiza los problemas de salud de la población que padece problemas respiratorios crónicos como asma o Epoc, ya que la calidad de aire respirable se ve afectada por la gran concentración de particulado.

Impactos múltiples


En el trabajo de la Universidad de San Martín, las autoras van más allá de los impactos de las quemas y abordan todas las intervenciones humanas sobre el territorio: “el sobrepastoreo y el pisoteo por sobrecarga ganadera, la limpieza de los campos mediante el fuego, rolo o agentes químicos, así como la construcción de terraplenes o diques para evitar el ingreso de aguas de las crecientes, son presiones sobre el sistema producto de un modelo que no solo atenta contra la salud pública y la calidad de vida de argentinos y argentinas, sino que también avasalla el patrimonio natural y cultural de vastas zonas litoraleñas. Los impactos son acumulativos y, en algunos casos, pueden ser irreversibles”.

Via Aire de Santa Fe


Red Escuelas Verdes
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