Palabras de Bill Mollison
26/06/2020 | Conferencia de Bill Mollison en la Universidad de las Naciones Unidas de Tokio. Es larga, sí. Es sobre agricultura, sí. Pero va mucho más allá, trasciende esta temática para llegar directo al corazón. Después de esto, creo que puedes entender mucho más a "esos locos ecológicos..."
Hoy os pido un enorme favor; un favor que es tan grande que me da verg√ľenza pedirlo, pero pocas cosas me han llegado con esta profundidad. Me han enviado la transcripci√≥n de la conferencia de Bill Mollison en la Universidad de las Naciones Unidas de Tokio y me gustar√≠a que la leyeras. Es larga, s√≠. Es sobre agricultura, s√≠. Pero va mucho m√°s all√°, trasciende de esta tem√°tica para llegar directo al coraz√≥n. Despu√©s de esto, creo que puedes entender mucho m√°s a ¬ęesos locos ecol√≥gicos que quieren hacer las cosas distintas¬Ľ.

¬ęProbablemente soy la persona menos adecuada para explicar en qu√© consiste la permacultura, por la sencilla raz√≥n de que he vivido con ella durante veinticinco a√Īos y cuanto m√°s se conoce un tema menos f√°cil resulta de explicar. Alguna gente lo explica de una forma muy sencilla: un intento de recrear el Jard√≠n del Ed√©n. A su vez, un cient√≠fico lo explica como la creaci√≥n de un marco dentro del cual tendr√≠an cabida todas las formas del conocimiento humano en la relaci√≥n correcta. Yo prefiero una tercera explicaci√≥n: es esencialmente un sistema abierto, porque acepta informaci√≥n de cualquier fuente ya sea cient√≠fica o tradicional, y no tiene por lo tanto ninguna forma did√°ctica o fija de hacer las cosas.

La gente a veces dice que va a crear una permacultura como un ejemplo t√≠pico de permacultura y yo digo que dif√≠cilmente puede ser t√≠pica de s√≠ misma. No hay una sola forma de hacer algo correctamente. En cada sitio ser√° diferente. Si intentas crear un sello y lo imprimes una y otra vez, siempre estar√° fuera de lugar. Hemos practicado la agricultura, sobre todo el cultivo de cereales, durante cinco mil o siete mil a√Īos. Mucho antes de eso, los nativos de Nueva Guinea y los abor√≠genes de Australia estaban cultivando ya la tierra para cosechas y criaderos. El gran cambio de la agricultura sobrevino justo despu√©s de la Segunda Guerra Mundial y sucedi√≥ porque muchas industrias que manufacturaban veh√≠culos, gases nerviosos o explosivos, se quedaron con gran cantidad de excedentes. Y ¬Ņqu√© se puede hacer con ellos?. Puedes inventarte una guerra con un pa√≠s peque√Īo y lanzar todas tus bombas, que es lo que pas√≥ en Vietnam y en Kuwait. O puedes empezar a fabricar venenos que puedan usarse en la tierra, que es lo que sucedi√≥ con la industria del gas nervioso, que traslada simplemente su punto de mira a la agricultura. As√≠ mismo la agricultura permiti√≥ reciclar la maquinaria de guerra con los veh√≠culos de tracci√≥n y el empleo de fertilizantes, especialmente de fertilizantes de nitr√≥geno, ocupando a un gran n√ļmero de industrias que con anterioridad fabricaban explosivos. Por todo ello, podemos decir que la industria moderna est√° en pie de guerra con la naturaleza.

A finales de los a√Īos sesenta y principios de los setenta varias cosas estaban sucediendo a la vez. Se hab√≠a efectuado por primera vez un censo de la poblaci√≥n y de los recursos del mundo. Y el Club de Roma hab√≠a publicado un informe que mostraba el inevitable estrechamiento entre las necesidades de la poblaci√≥n y la capacidad del medio ambiente para satisfacer esas necesidades.

Un ejemplo moderno de esto lo hallamos en China. China ha tenido este a√Īo un super√°vit comercial de 64 billones de d√≥lares con Estados Unidos, as√≠ que China atraviesa una era industrial de inmensas proporciones, y su Presidente prometi√≥ al pueblo chino que podr√≠an comer dos huevos a la semana, lo que supone un huevo adicional a la semana con respecto a lo que comen ahora. Una noci√≥n muy simple de matem√°ticas nos indica que el darle al pueblo chino un huevo m√°s a la semana acaparar√≠a toda la producci√≥n mundial de cereales. Lo que verdaderamente ha cambiado es el hecho de que China pueda comprar esos cereales.

De manera que en el futuro habr√° muy distintas clases de gente pasando hambre. La gente con dinero podr√° comprar la producci√≥n mundial de cereales o acciones de esa producci√≥n mundial ya que alrededor de la misma √©poca, Kissinger y otros cerebros pensantes de Am√©rica sacaron la comida al mercado de valores, a la bolsa, de forma que era posible comprar acciones de comida, se pod√≠an comprar alimentos antes de empezar a cultivarlos. La primera vez que hizo esto, le explot√≥ en las manos, ya que dos libaneses compraron todo el cultivo mundial de soja y se hicieron millonarios. La intenci√≥n de Kissinger era el que los Estados Unidos compraran las acciones de todos los alimentos mundiales y de esta manera controlaran el planeta. Como √©l mismo dec√≠a: ‚ÄúPod√©is elegir a quienes quer√°is, la gente que os controla es la gente que controla los alimentos que com√©is‚ÄĚ. Y a esto lo llamaba el ‚Äúpotencial Zap‚ÄĚ.

Am√©rica, despu√©s de esa estrategia, ha seguido patentando comida de forma que todos los cultivos mundiales m√°s importantes son patentes americanas de dos o tres compa√Ī√≠as agroqu√≠micas. Una planta como la soja, que es un cultivo esencialmente industrial, est√° patentada al cien por cien por firmas americanas. Y la mayor√≠a de los cereales est√°n patentados en un sesenta o setenta por ciento, de manera que hay que pedir permiso a los due√Īos de la patente para cultivarlos. Y esto ha sucedido sin grandes protestas por parte de la poblaci√≥n mundial entre otras cosas porque pienso que la mayor√≠a de la poblaci√≥n lo ignora.

Al mismo tiempo, a finales de los sesenta, habíamos desarrollado ya varios conceptos en ecología que hacían referencia a lo estable y a lo sostenible. Mucha gente utiliza la palabra sostenible. Quizás la usen varios miles de personas pero sería una suerte si entre ellas encontrásemos a tres que supieran definir esa palabra. Yo os la definiré, para que no quedéis tan mal como la mayoría de la gente que la utiliza. Un sistema sostenible es aquel, y estoy siendo muy cauto aquí, puede producir o conservar energía suficiente a lo largo de su existencia para generarse y mantenerse. No hay otra definición de sostenible y por lo tanto no podemos escaparnos de ella, ya que se basa en la ley de la termodinámica y es imposible escapar a lo que sucede en la tierra, a las leyes inmutables de la naturaleza.

As√≠ que, a finales de los sesenta, pose√≠amos ya una importante recopilaci√≥n de datos dentro de la disciplina de la Ecolog√≠a, una gran cantidad de informaci√≥n sobre la forma en que funcionaban los sistemas y sobre c√≥mo deber√≠an funcionar. Asimismo, y muy poca gente se da cuenta de esto, fue entonces cuando empezamos a conocer la cantidad de plantas beneficiosas que exist√≠an en el mundo. Muchos pueblerinos o isle√Īos pensaban que s√≥lo exist√≠an diez o veinte plantas beneficiosas; a su vez un granjero asi√°tico pod√≠a creer que s√≥lo hab√≠a treinta o cuarenta plantas beneficiosas y algunos jardineros aislados de Filipinas cultivaban hasta sesenta u ochenta distintos tipos de plantas. Sabemos en la actualidad que existen cerca de treinta mil plantas beneficiosas. Mucha gente ha dedicado su vida a reunir esta clase de informaci√≥n y entre ellos se halla el profesor Tanaka de la Universidad de Tokio que ha publicado tanto en ingl√©s como en japon√©s diversos tratados sobre las plantas beneficiosas existentes en el mundo; s√≥lo hay unos seis libros de este tipo, pero hasta principios de los a√Īos setenta no ten√≠amos ni idea del n√ļmero de plantas √ļtiles que hab√≠a.

Ya por entonces el fracaso de la agricultura moderna empezaba a ser evidente; nunca hasta ese momento se hab√≠an visto extensiones tan grandes de tierra erosionada y nunca hasta ese momento hab√≠amos reparado en las enormes manchas de sal que aparec√≠an en la agricultura. Sin ir m√°s lejos hoy, en pleno coraz√≥n de Tokio, estaba visitando un peque√Īo jard√≠n y su due√Īo me pregunt√≥: ‚Äú‚ÄĚQu√© es este polvo blanco que hay en la tierra?‚ÄĚ y yo respond√≠: ‚ÄúEs la salinizaci√≥n del suelo‚ÄĚ. La sal puede afectaros en Jap√≥n de muy distintas formas. La mayor√≠a de la soja que consum√≠s es de importaci√≥n, cerca de un sesenta por ciento, y proviene de China o de los Estados Unidos. Los Estados Unidos aceptan un contrato para proveeros de soja, para cultivarla, pero la cultivan en M√©xico, en la periferia de la ciudad de Obreg√≥n al oeste de M√©xico. All√≠ crece la soja en suelos irrigados y con un alto contenido de humus. En lo que se refiere al continente americano, el cultivo de soja ha destruido m√°s bosques, que todos los dem√°s usos de los bosques juntos. Y como la soja se cultiva con riego, para asegurar la cosecha, y como es pasto de una gran variedad de plagas, se la fumiga cada tres d√≠as con pesticidas, uno distinto en cada ocasi√≥n para que los insectos no se acostumbren al antiguo. Los cient√≠ficos est√°n muy orgullosos de esto, y te explican ufanos c√≥mo se las arreglan para preservar el cultivo de soja de los par√°sitos fumig√°ndolo constantemente con distintos venenos: treinta y seis clases distintas de estos venenos se utilizan en una sola cosecha. Por otro lado la soja es una planta sedienta de agua que tradicionalmente se siembra en las franjas de los arrozales donde puede obtenerse f√°cilmente. Pero cuando se cultiva en M√©xico es necesario regarla. Y el irrigar cualquier desierto es nefasto porque el proceso de evaporaci√≥n puede evaporar hasta seis metros de agua de la superficie de cualquier desierto del mundo y la lluvia s√≥lo produce cien o doscientos mililitros. De forma que para cultivar soja hay que regarla pero cuando la riegas la evaporaci√≥n absorbe todo el agua y deja todas las sales disueltas que contiene y en muy poco tiempo, unos seis a√Īos, la superficie del suelo se convierte en sal, sal cristalizada, pero como asimismo, a causa del riego, las aguas profundas, que ya de por s√≠ son muy salinas, tambi√©n han ascendido hasta las ra√≠ces de la planta, cuando estos dos efectos, la sal de la evaporaci√≥n de la superficie y la sal que asciende de las aguas profundas, se juntan, te encuentras con lo que ocurre en la periferia de Obreg√≥n: cientos de kil√≥metros cuadrados de tierra de sal solidificada de sesenta metros de profundidad. Algo absolutamente irrecuperable. Tendr√°n que pasar muchos miles de a√Īos antes de que podamos pensar en cultivar nada all√≠. Sesenta metros de sal es una base espeluznante para empezar a cultivar alimentos‚Ķ

Pero nuestro inter√©s no debe ser s√≥lo nacional. Sabemos que el medio ambiente en Jap√≥n es bastante catastr√≥fico pero ¬Ņcu√°ntos desastres medio ambientales m√°s son generados por los apetitos de Jap√≥n? Desde luego, si pudierais ver c√≥mo se cultiva vuestra soja en M√©xico, os quedar√≠ais espantados, adem√°s hay otra cuesti√≥n, y es que no va a poder cultivarse all√≠ durante mucho tiempo y lo que es m√°s: no va a poder cultivarse all√≠ en absoluto porque la tierra est√° tan totalmente destruida que no vamos a poder sacar ya nada de all√≠. Y a esto se le llama agricultura moderna: a la utilizaci√≥n de super plantas con super fertilizantes, sometidas a una super irrigaci√≥n y super fumigaci√≥n, y cuyo resultado es la destrucci√≥n absoluta de todo el entorno. Y la mayor√≠a de las agencias internacionales participan en ello. Lo llaman ‚Äúla revoluci√≥n verde‚ÄĚ. En cambio los granjeros lo llaman ‚Äúdestrucci√≥n total‚ÄĚ.

All√° por donde ha pasado la revoluci√≥n verde no encontrareis ning√ļn granjero que hable bien de ella o que quiera aplicarla. Una de las caracter√≠sticas que m√°s llama la atenci√≥n de la revoluci√≥n verde es que tiene que cambiar constantemente de lugar. Ya no se puede jugar m√°s a las revoluciones verdes en la India ni tampoco en Sudam√©rica, as√≠ que ahora debe trasladarse a √Āfrica porque all√≠ no saben lo destructiva que es. Si hay algo que identifica a una empresa destructiva es ese cambio constante de objetivo, dejando atr√°s tierras bald√≠as, ese estar siempre a la b√ļsqueda de nuevos horizontes donde la gente no sepa que van a destruir de nuevo la tierra.

Con el cultivo del algodón sucede lo mismo: la cosecha de algodón destruye los Estados Unidos desde la ciudad de Phoenix en Arizona hasta más allá del sur de la frontera mejicana, toda esa región es pura sal, se puede andar sobre ella. En consecuencia, Estados Unidos trasladó su producción de algodón a Australia y ahora está salinizando sus sistemas fluviales. Y cuando acabe con Australia, necesitar mover este cultivo a Méjico o a Africa pero naturalmente no mandan un mensaje antes para informar a los lugares os que van a destruir sus países. Afortunadamente aquí estamos nosotros para hacerlo, nos adelantamos a ellos y le decimos a la gente: la destrucción avanza hacia vosotros, rechazadla.

Por lo tanto, en la década de los sesenta ya conocíamos el problema de la superpoblación y de la agricultura moderna, y en cierta medida también el de la industria moderna, poseíamos asimismo el concepto de ecología y sabíamos que existían treinta mil plantas comestibles que podíamos utilizar para crear sistemas complejos. Y empezamos a crearlos.

En 1972 conseguimos nuestro primer sistema experimental utilizando tres mil o cuatro mil plantas comestibles. El problema de tener un alimento b√°sico, es decir, uno que cubre la mitad de la dieta, es que se depende en exceso de ese alimento. Y hay un riesgo muy grande en el caso de que algo falle en la producci√≥n de ese alimento. Por lo tanto es absurdo adoptar en una dieta un alimento b√°sico cuando se podr√≠an tener cuatro u ocho o cincuenta alimentos distintos que cubrieran la mitad de la dieta prescindiendo del alimento b√°sico √ļnico. A finales de los sesenta y principios de los setenta era posible imaginar que se pod√≠a crear una ecolog√≠a compleja para cubrir las necesidades de la raza humana. Y era asimismo la primera vez en la historia de la humanidad en que pod√≠amos imaginar eso como un sistema. Y como todav√≠a no pose√≠amos toda la informaci√≥n que he expuesto con anterioridad, fue quiz√°s algo estramb√≥tico el que una persona como yo que viv√≠a en una isla del sur de Australia propusiera esto en Permacultura 1 y lo completara con ejemplos pr√°cticos en Permacultura 2.

Siempre he dicho que yo no debía haber sido el inventor de la permacultura. No soy la persona adecuada para ello ya que se me podría describir fácilmente como un viejo cascarrabias. Se hubiera necesitado a alguien más transigente, menos purista, a la hora de inventar la permacultura y así esta disciplina hubiera sido adoptada sin dificultad por el pensamiento imperante. Ha sido realmente una mala suerte el que yo la inventara porque soy absolutamente incapaz de hacer concesiones, siempre digo la verdad.

La permacultura se ha propagado por todo el mundo con la excepci√≥n, creo, de dos pa√≠ses y en todas partes es aut√≥ctona, con profesores locales que ense√Īan en su propia lengua. Y su crecimiento es geom√©trico: empez√≥ en el a√Īo 1979 como un curso √ļnico que yo mismo ense√Īaba. Para el a√Īo 1980 ya hab√≠a tres profesores y en el noventa varios cientos de ellos. En la actualidad hay varios miles, cuatro o cinco mil en ingl√©s y otros tantos en otros idiomas. Y se extiende porque no posee un sistema jer√°rquico. No tiene una c√ļspide directiva y no hay ninguna persona por encima de otra. Se compone de peque√Īas entidades independientes que se rigen por s√≠ mismas sin necesidad de personal directivo. Quiz√°s os parezca un disparate pero no tiene personal administrativo a sueldo ni plantilla. Asimismo no acepta ayudas del gobierno ni de la industria y por lo tanto es libre de hacer lo que le parece correcto en cada momento. Al no aceptar ayuda no acepta l√≠neas directrices. y al no aceptar ayuda demuestra no s√≥lo que la permacultura es autosuficiente sino que puede ense√Īar c√≥mo lograr esta autosuficiencia a quien la conoce.

Para poder rechazar el dinero de otros tenemos que ser capaces de ganar el dinero necesario para hacer lo que queremos, y esto se consigue montando peque√Īos negocios e industrias para poder as√≠ financiar el sistema. Adem√°s hay dos razones por las que la gente que ense√Īa autosuficiencia no debe aceptar dinero: la primera es que ello les impide ganarlo y por lo tanto carecen de modelos a la hora de querer ganar dinero, y la segunda es que ya bastante dif√≠cil es de por s√≠ para un individuo gastarse el dinero que gana como para que venga alguien y se lo d√©, probablemente se matar√≠a intentando gastarlo. He dado la vuelta al mundo cientos de veces para ense√Īar y esto lo pagaba con mi propio dinero pero si alguien me diera un mill√≥n de d√≥lares creo que me morir√≠a de agotamiento intentando dar la vuelta al mundo miles de veces‚Ķ

Les dir√© cu√°l es el secreto de la permacultura, por qu√© se ha propagado as√≠, por qu√© tiene tanto √©xito, por qu√© desarrolla tanta actividad en todas partes. La primera raz√≥n de todas es que no somos expertos. Nos limitamos a ir a los pa√≠ses y decir: ‚Äúaqu√≠ estamos, no venimos de parte del gobierno ni de la industria, estamos aqu√≠ para ayudaros si podemos, por favor ayudarnos a ver si os podemos ayudar‚ÄĚ. Y la mayor√≠a de la gente reacciona muy positivamente ante esto. Luego, impartimos un curso de setenta y dos horas de duraci√≥n y decimos: ‚Äúvale, aqu√≠ ten√©is vuestro certificado explicando que hab√©is disfrutado de setenta y dos horas de nuestra docencia y cualquiera que disfrute con ello merece un certificado, adi√≥s, lo m√°s probable es que nunca regresemos, si dese√°is organizar otro curso tendr√©is que impartirlo vosotros‚ÄĚ. De esta manera, los mejores alumnos se re√ļnen entre ellos y dicen: ‚Äúvamos a recopilar lo que hemos aprendido, vamos a adquirir un par de libros para ver si abarcamos todo el tema‚ÄĚ, y a continuaci√≥n empiezan a ense√Īarlo ellos mismos, de forma que ahora est√© en su idioma, dentro de su cultura y ense√Īado por ellos y en consecuencia la necesidad nuestra de regresar es nula. Contrastad esto con el sistema de expertos: llegan, hacen algo por alguien y se van. Y nadie sabe nada de c√≥mo completar ese sistema o mantenerlo en buen funcionamiento, ni desde luego de c√≥mo ponerlo en marcha. Pero si quieres asegurarte para siempre un sueldo alto y una posici√≥n de prestigio te conviertes en un experto. Si, por el contrario, no piensas que eres importante les ense√Īas a los dem√°s c√≥mo hacer lo que haces y no vuelves nunca.

Una de las cosas terribles de la permacultura es que va a dejar fuera de juego a cualquier otro sistema ya que no paga sueldos y puede ser tan grande como desee al no costarle nada a nadie; no es un sistema caro como por ejemplo la OMS que cuesta millones de d√≥lares, y no por la actividad que desarrolla sino simplemente porque mantiene un enorme cuerpo administrativo. Y creo que hay muchos sistemas como ese, sistemas administrativos urbanos sin una labor de campo permanente. Muchos departamentos de agricultura siguen este modelo. Estuvimos recientemente en Tejas y visit√© el departamento de agricultura que ocupa un rascacielos negro de once pisos. Ten√≠a muchos departamentos, departamento de fotograf√≠a, departamento de dise√Īo‚Ķy yo les pregunt√© que cuanta gente hab√≠a trabajando sobre el terreno. Nadie lo sab√≠a. Luego, fueron a preguntarlo y me respondieron: ‚Äúoh, doce‚ÄĚ (y hay ciento ochenta en el edificio). As√≠ que me fui a visitar a algunos de los que trabajaban en el campo y les pregunt√© qu√© es lo que hac√≠an. Y contestaron: ‚Äúno hacemos nada, no tenemos tiempo porque el papeleo que nos exigen ocupa todas nuestras horas‚ÄĚ. Por lo que, de hecho, el departamento de agricultura no tiene a nadie en el campo. Y estoy seguro de que aqu√≠ sucede lo mismo. Es imposible dar con un granjero japon√©s que sepa lo que es una planta insectaria o que sepan que hay insectos beneficiosos o que conozcan formas no qu√≠micas de combatir las plagas. Y sospechamos que nadie va nunca a ayudar a los granjeros japoneses.

La permacultura es independiente, comprometida, activa, est√° en crecimiento permanente y est√° en todas partes, y se est√° convirtiendo en un gran empresario al emplear profesores y productores agr√≠colas. Tambi√©n se autofinancia. Y va a conquistar el mundo. Funciona tanto en zonas urbanas como en desiertos lejanos, desde el Ecuador hasta el Amazonas o el √Ārtico, llegando hasta el extremo norte de Rusia. No hay un lugar habitado donde no funcione la permacultura, desarrollando consigo sus propios sistemas educativos y financieros. Y todos ellos aplicables a gente sin recursos y sin dinero al no dar por supuesto que se posee algo de entrada.

Se dice de la gente que vive como piensa que es honesta, lo que realmente significa que practican sus creencias. En cambio, aquellos que creen una cosa y hacen otra no tienen ning√ļn calificativo, pero mucho me temo que tendr√≠amos que definirlos como esquizofr√©nicos. La forma de vivir la vida es sin compromisos de ninguna clase. Es algo que irrita un poco a los dem√°s, pero t√ļ est√°s satisfecho contigo mismo y eres feliz incluso si haces con ello a alguna gente un poquito desgraciada. Gracias.¬Ľ

Bill Mollison, Octubre de 1996

Gracias, seguro que hoy te acostar√°s distinto.

Via Sergio Caballero


Red Escuelas Verdes
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Tenía el motor eléctrico debajo de la silla. Era capaz de recorrer unos 40 kilómetros con una velocidad máxima de 14 km/h. ¿Imagina que diferentes habrían sido las cosas si se hubieran impuesto estos modelos sobre los que utilizaban derivados del petróleo? Via: museum-autovision.de Autor: allpe
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