En realidad, el problema es de larguísima data, sobre todo si se tienen en cuenta los riesgos, molestias y contaminación que generan desde hace 90 años en su destino final los desechos domiciliarios, además de los de grandes generadores, escombros, restos verdes de la poda, y finalmente los patológicos que provienen de las instituciones relacionadas con la salud.
Sin embargo, hoy con la visibilidad del conflicto lograda a través de los medios de comunicación, quienes trabajamos esta temática entendemos que el problema de la basura en Paraná va mucho más allá de la tan discutida planta.
Estamos convencidos de que hace falta una política integral para el manejo de los residuos que contemple la educación de la comunidad, desde los niños en sus comienzos pero también de los adultos y de todas las instituciones de la sociedad para que incorporen prácticas concretas de prevención y participación en una solución de largo plazo.
No se puede subestimar la complejidad de este problema común a la mayoría de ciudades del planeta, creyendo que su solución será la construcción de una planta que tendrá que devorarse más de 300 TN diarias de residuos mezclados, es decir basura, cuando los arroyos que surcan nuestra urbanidad hace décadas se han convertido en basurales y cloacas a cielo abierto.
La tensión generada en las últimas semanas en distintos ámbitos institucionales, ha obligado al Municipio a tomar una decisión que celebramos: convocar para el próximo 26 de noviembre en el Teatro 3 de Febrero a la primera audiencia pública para tratar el saneamiento del Volcadero y la construcción de la tan mentada obra.
La democracia participativa, uno de los pilares del paradigma de la sustentabilidad, tiene en la audiencia pública una herramienta de participación ciudadana en la cual los gobernantes escuchan las propuestas, opiniones y críticas de la ciudadanía con respecto a algún proyecto de ley o política pública. Si bien sus resultados no son vinculantes, lo que quiere decir que el gobierno municipal no está obligado a realizar los cambios sugeridos por los participantes, este espacio debe ser el puntapié inicial de una política abierta y participativa en gestión ambiental de mediano y largo plazo.
Sustentabilidad ambiental y social
La separación de residuos en origen, es decir en cada casa y domicilio paranaense, nos permite a cada uno de nosotros como generadores de los mismos pero fundamentalmente como ciudadanos, elegir un modelo de sociedad, un modelo de ciudad sano y responsable con el ambiente y las generaciones futuras.
Este es un primer paso para la valorización de los residuos, que también implica la reducción en su disposición final, pero fundamentalmente es una práctica solidaria para quienes realizan, desde hace años, el trabajo de recupero y comercialización de los materiales que desechamos. Este contexto de discusión y debate entre el gobierno y la sociedad civil debe habilitar definitivamente el reconocimiento a este sector de producción y generación de riqueza, primer eslabón clave para la industria del reciclaje. De esta manera, el Estado deberá incorporar e invertir en la organización y mejora de condiciones de trabajo como modo de asumir a los cirujas, también llamados recicladores urbanos o cartoneros, como parte de la solución y no del problema, quienes con su oficio generan beneficios económicos y ambientales.
Frente al acelerado proceso de cambio climático y pérdida de los recursos naturales, el gran desafío es la transición hacia la sustentabilidad de nuestras ciudades, el logro de una ciudad más limpia, un ambiente más sano y una sociedad más justa y solidaria.
Estamos convocados a participar responsablemente desde una perspectiva de colaboración y no de confrontación, reconociendo que la salud ambiental de Paraná no es sólo responsabilidad del Gobierno Municipal sino de todos los que convivimos en ella con nuestros derechos y también con nuestros deberes.
Fundación Eco Urbano